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| Kristaps Porzingis, contestando a la prensa |
En el día de ayer, los Knicks de New York tuvieron el tradicional Media Day de la NBA. La franquicia sacó las imágenes del equipo, sus alineaciones, vestuario y fotografías individuales de los jugadores. Posteriormente, cada jugador se prestó a la prensa para contestar preguntas. En New York, el más perseguido por los periodistas fue Kristaps Porzingis. El Letón se sigue recuperando de una rotura de ligamentos de su rodilla izquierda.
En Febrero de este año, en el Madison Square Garden, frente a los Bucks de Milwaukee, Porzingis luchó por un rebote y al caer con todo su peso sobre su rodilla izquierda, esta se rompió. Antes de este evento, KP lideraba a los Knicks en puntos y tapones por partido. En la última estadística, lideraba la tabla de la NBA, por arriba de jugadores como Anthony Davis.
Cuando sucedió la tragedia, la temporada de los Knicks finalizó por completo. Más allá de que las cosas no andaban bien, la lesión de su figura sentenció otro año más perdido. Al tiempo, cabezas como las de Jeff Hornaceck (entrenador) y Kurt Rambis (entrenador asistente). Las esperanzas se renovaron el día que Steve Mills anunció la contratación de David Fizdale como nuevo entrenador, y dicha esperanza se multiplicó con el draft de Kevin Knox, y su rendimiento en la Liga de Verano.
La cereza en el postre sería la vuelta a las canchas de el jugador franquicia de New York. Porzingis, de 2 metros y 21 centímetros de altura, afirmó en el día de ayer, que no hay un protocolo a seguir para alguien de su tamaño y peso con una lesión así. Le gustaría ser cauto a la hora de afirmar un día para su vuelta, y hasta dejó abierta la posibilidad de, directamente, no jugar esta temporada. Algo que no ven mal los directivos de los Knicks que en más de una oportunidad afirmaron que a lo que apuntan para conseguir logros importantes es a la temporada 2019-20.
No obstante, en cuanto al futuro de Porzingis, los médicos estiman que podrá jugar recién en Navidad, perdiéndose alrededor de dos meses de competencia. Pero, de ser así, a nadie le importará. Porque lo único que queremos todos los fanáticos de la NBA, es ver al unicornio de vuelta en el parqué, donde es feliz.

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